"Las bienaventuranzas no son solamente palabras hermosas que Jesús pronunció en un monte. Son una invitación a examinar quiénes somos cuando nadie nos observa, cómo reaccionamos cuando la vida nos confronta y cómo tratamos a quienes Dios ..."
Mateo 5:1-2
1 Cierto día, al ver que las multitudes se reunían, Jesús subió a la ladera de la montaña y se sentó. Sus discípulos se juntaron a su alrededor, 2 y él comenzó a enseñarles.
En la Biblia, los montes aparecen frecuentemente como escenarios de revelación divina. ¿Recuerdas a Moisés recibiendo la Ley en el Monte Sinaí (Éxodo 19 y 20)
Y en este versículo, aunque las multitudes también escuchaban, la enseñanza está dirigida a los discípulos. Y eso es fundamental, porque Jesús está formando personas que aprenderán a vivir bajo su autoridad y posteriormente, enseñarán a otros.
¿Qué significa Bienaventurados?
La palabra griega utilizada es makárioi (μακάριοι). Se traduce como felices, dichosos o bienaventurados. En nuestro contexto, felicidad suele relacionarse con emociones agradables, circunstancias favorables o ausencia de problemas. La bienaventuranza bíblica es una declaración de bendición y favor divino que puede existir incluso en medio del sufrimiento. Jesús no está prometiendo que sus discípulos se sentirán siempre felices. Está declarando quienes son realmente dichosos desde la perspectiva del reino de Dios. Y eso es una forma de reprogramarnos o limpiar nuestro propio vocabulario, porque Jesús llama bienaventurados a personas que el mundo podría considerar débiles, desafortunados o derrotados.
3 Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece (NTV)
‘’Pobres en espíritu’’ se traduce del griego como: pobreza extrema, una condición de necesidad y dependencia. Jesús no está exaltando la baja autoestima ni diciendo que debemos considerarnos inútiles. Está describiendo a quienes reconocen su necesidad delante de Dios. Y esto no significa que las capacidades, el conocimiento o la preparación sean malos. Significa que ninguno de ellos sustituye nuestra necesidad de su gracia. El pobre en espíritu no llega delante de Dios diciendo: ‘’Tengo suficientes méritos para que me aceptes’’ ni creyendo que es autosuficiente. Es darme cuenta de mi necesidad absoluta de Él. Me acerco reconociendo que necesito su misericordia. Se trata de reconocer mi dependencia de Él y que ‘… separados de mí, no pueden hacer nada’ Juan 15:5
4 Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados (NTV)
‘Lloran’ de la palabra griega penthéō es relacionado con el duelo y el dolor profundo. No se trata simplemente de estar triste por cualquier circunstancia. En el contexto bíblico, el llanto puede incluir sensibilidad al sufrimiento personal, el dolor por el pecado y el lamento ante la injusticia y el quebrantamiento del mundo. Jesús declara que el sufrimiento no tiene la última palabra así como el sufrimiento es un regalo ‘’envuelto en un papel feo’’
Hebreos 5:8-9
8 Aunque era Hijo de Dios, Jesús
aprendió obediencia por las cosas que sufrió.9 De ese modo,Dios lo hizo aptopara ser el Sumo Sacerdote perfecto, y Jesús llegó a ser la fuente de salvación eterna para todos los que le obedecen.
El sufrimiento es uno de los tantos regalos que nos hace obedientes, nos perfecciona y nos conduce a la madurez.
5 Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra (NTV). Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Traducción Reina Valera 1960)
La traducción del griego de la palabra mansos es praeîs, relacionada con la mansedumbre, la gentileza y la ausencia de arrogancia. En ocasiones se dice que mansedumbre significa literalmente «fuerza bajo control». Manso no es debilidad, es dominio propio y autodisciplina. La mansedumbre bíblica no es cobardía ni pasividad frente al mal. Es una humilde disposición que renuncia a imponer su voluntad mediante la arrogancia o violencia.
Mateo 11:29
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
6 Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
La traducción del griego para la palabra justicia es dikaiosýnē y puede referirse a la rectitud conforme a la voluntad de Dios.
Juan 16:8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Solamente Jesús puede convencernos de que todos estamos en la misma condición de pecadores delante de Dios y lo justo era morir, pero Jesús fue suficiente y pago por mi y por ti en la cruz.
7 Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión (NTV) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia (Reina Valera 1960)
Misericordia no consiste solamente en sentir lástima. Implica compasión que se expresa en acciones concretas, es tener disposición.
Oseas 6:6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio
Esto no significa que la obediencia no tenga importancia. Significa que si la religiosidad descuida la misericordia ha perdido algo fundamental en el propósito de Dios: no podemos enseñar el amor de Cristo y tratar a las personas con crueldad cuando fallan.
Lamentaciones 3: 22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Damos lo que recibimos.
8 Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios (NTV) 8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios (Reina Valera 1960)
El corazón no es solamente el lugar de las emociones, también representa las intenciones, los pensamientos, los deseos y las decisiones. Por eso, la pureza el corazón no se limita sólo a la moral sexual. Incluye sinceridad, integridad y una devoción no dividida hacia Dios. Puedo realizar acciones espiritualmente correctas y al mismo tiempo necesitar examinar las motivaciones que las impulsan.
Salmo 51: 7 Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. 8 Devuélveme la alegría; deja que me goce ahora que me has quebrantado.9 No sigas mirando mis pecados; quita la mancha de mi culpa. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí.11 No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo. 12 Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte.
Salmo 119: 9 ¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Obedeciendo tu palabra.
9 Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios (NTV) 9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Reina Valera 1960)
Jesús no dice simplemente ‘’a los pacíficos’’. La traducción el griego a la palabra pacificadores se refiere a quienes hacen o promueven la paz. La paz bíblica está relacionada con el concepto hebreo de shalom: bienestar, integridad y relaciones restauradas. Un pacificador no es necesariamente alguien que evita todos los conflictos. A veces construir paz significa tener la conversación difícil, reconocer el daño (requiere humildad) y reconciliación. Así como al mismo tiempo, ser pacificador no significa permitir abusos, ignorar la justicia o renunciar a límites saludables.
Jesús llama a los discípulos a reflejar el carácter reconciliador de Dios.
Romanos 12:18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
10 Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto, porque el reino del cielo les pertenece.
Jesús se refiere al sufrimiento relacionado con la fidelidad a Él y esto significa que voy a salir de mi zona de confort. Así como implica ser fiel incluso en la adversidad. Las bienaventuranzas nos muestran el carácter del discípulo; las enseñanzas posteriores nos muestran cómo ese carácter se manifiesta en la vida cotidiana.
Una pregunta al corazón
Si hoy Jesús mirara mi corazón, más allá de lo que los demás ven de mí, ¿qué encontraría? ¿Un corazón que refleja las bienaventuranzas o uno que todavía se resiste a vivir como Él enseñó?
Las bienaventuranzas no son solamente palabras hermosas que Jesús pronunció en un monte. Son una invitación a examinar quiénes somos cuando nadie nos observa, cómo reaccionamos cuando la vida nos confronta y cómo tratamos a quienes Dios ha puesto a nuestro lado.
Porque al final, la pregunta no es ¿cuánto sé acerca de Jesús?, sino ¿cuánto de Jesús se está reflejando en mi manera de vivir?
